En la actualidad, la visibilidad de las lesbianas ha aumentado notablemente en la cultura popular y en los medios de comunicación. Sin embargo, esta percepción contrasta drásticamente con la realidad económica que enfrenta este colectivo. Un reciente informe de la FELGTBI+ revela que casi el 20% de las mujeres lesbianas en España vive con ingresos inferiores a 1.000 euros mensuales. Este dato pone de manifiesto la profunda desigualdad que persiste en la sociedad y la necesidad de seguir luchando por la visibilidad y los derechos de las lesbianas.
La realidad económica de las lesbianas en España
A pesar de que figuras públicas como Dulceida y Alba Paul han ayudado a colocar a las lesbianas en el centro de la atención mediática, los datos reflejan una realidad económica sombría. El informe de la FELGTBI+ revela que, de una muestra de 800 personas, solo un 8,5% se identifica como lesbiana. Esta baja representación dificulta el análisis y la consideración de sus necesidades en las políticas públicas.
La situación se complica aún más cuando se considera que muchas mujeres que se relacionan con otras mujeres no se identifican como lesbianas, lo que contribuye a la invisibilidad de sus realidades socioeconómicas. Esta falta de identificación puede ser resultado de contextos sociales y culturales que estigmatizan a la comunidad, impidiendo que muchas mujeres se sientan cómodas con su orientación sexual.
Desempleo y precariedad laboral
Un mito común es que el colectivo LGTBI, y en particular las lesbianas, gozan de un alto poder adquisitivo. Sin embargo, el informe de 2025 revela que las lesbianas enfrentan tasas de desempleo más altas y mayores niveles de vulnerabilidad económica en comparación con sus homólogos masculinos. Mientras que solo el 9% de los hombres gais se encuentra en la misma situación, el 17% de las lesbianas vive con ingresos por debajo de los 1.000 euros mensuales.
Según Charo Alises, abogada y presidenta de la asociación Ojalá, esta situación es un reflejo de la desigualdad de género en el mercado laboral. Las mujeres lesbianas, como todas las mujeres, son afectadas por la brecha salarial de género y las cargas familiares desproporcionadas, lo que las empuja hacia trabajos menos remunerados y más precarios.
El concepto de ‘pink money’, que se refiere al poder adquisitivo del colectivo LGTBI, está principalmente asociado a hombres solteros urbanos, dejando a las lesbianas fuera de este perfil. Esta exclusión contribuye a la creación de un «doble techo de cristal», donde las lesbianas enfrentan discriminación tanto por su género como por su orientación sexual.
La brecha de ingresos entre géneros
El informe de la FELGTBI+ destaca que la mayoría de las lesbianas (32,7%) se encuentra en la franja de ingresos de entre 1.000 y 2.000 euros, mientras que solo un pequeño porcentaje de hombres gais (14,2%) tiene ingresos superiores a 4.000 euros. Esta diferencia se traduce en un acceso desigual a oportunidades laborales y económicas.
Las lesbianas, en comparación con sus contrapartes masculinas, enfrentan una serie de obstáculos que limitan sus posibilidades de ascenso profesional. Esto incluye la falta de representación en puestos de liderazgo y una menor visibilidad en el ámbito empresarial, lo que perpetúa la desigualdad económica.
Impacto de la maternidad y los cuidados
La maternidad también juega un papel crucial en la situación económica de las parejas lesbianas. Cuando una pareja de mujeres decide tener hijos, enfrenta costos adicionales como los de la reproducción asistida y un entorno legal incierto en algunos contextos. Esto se traduce en una carga financiera significativa que muchas veces afecta su estabilidad económica.
Además, el reparto de las responsabilidades de cuidado sigue siendo desigual. Aunque en muchas parejas lesbianas existe un esfuerzo por repartir equitativamente estas responsabilidades, el sistema laboral aún penaliza a quienes asumen roles de cuidado. Esto a menudo resulta en trabajos de menor calidad, con contratos temporales o de corta duración, dificultando el acceso a puestos estables y de responsabilidad.
La visibilidad lésbica y su relación con el empleo
A pesar de que la visibilidad de las lesbianas en la cultura ha aumentado, la realidad material sigue siendo desigual. Según el informe, un 20,9% de las personas LGTBI no ha salido del armario, lo que sugiere que la aceptación social aún no es total y que muchas personas todavía enfrentan desafíos al revelar su orientación sexual.
La activista Moreno señala que a menudo las lesbianas no reciben el mismo nivel de apoyo y reconocimiento que sus contrapartes masculinas. Esto se traduce en dificultades para acceder a recursos y oportunidades que podrían mejorar su situación económica. La creación de espacios específicos para mujeres lesbianas, como la asociación Reynas Torremolinos, es fundamental para fomentar una mayor inclusión y visibilidad dentro del colectivo.
Desafíos en la búsqueda de vivienda
La búsqueda de vivienda se convierte en otro desafío importante para muchas lesbianas. El informe indica que un 17,1% de las personas LGTBI ha tenido que vivir temporalmente con amigos o familiares, y un 4,5% ha dormido en la calle en los últimos cinco años. La discriminación que enfrentan al buscar vivienda puede ser exacerbada por su orientación sexual, lo que agrava aún más su situación económica.
La precariedad laboral, la falta de recursos y el rechazo familiar crean un entorno hostil que dificulta el acceso a viviendas adecuadas. Esto muestra claramente cómo la interseccionalidad de género y orientación sexual afecta la calidad de vida y el bienestar de las lesbianas en España.
Avances y retrocesos en la lucha por la igualdad
A pesar de los desafíos, el informe de 2025 muestra algunos signos de esperanza. La tasa de actividad entre las mujeres LGTBI ha alcanzado un 78%, significativamente más alta que la tasa de actividad de las mujeres en general, que apenas supera el 54%. Además, se ha reducido la brecha de actividad por género en la población LGTBI, lo que indica un avance, aunque lento.
- La tasa de actividad de las mujeres LGTBI es del 78%.
- La brecha de actividad por género se ha reducido en 10 puntos porcentuales en un año.
- La tasa de desempleo de las mujeres LGTBI ha disminuido del 17,39% al 14,10% en un año.
Estos datos son alentadores, pero Alises advierte que aún queda un largo camino por recorrer. La igualdad salarial no solo beneficiará a las lesbianas, sino que también impactará positivamente en sus parejas y familias.
Nuevas iniciativas y eventos de visibilidad
Eventos como el VisibLES Fest, celebrado en Torremolinos para conmemorar el Día de la Visibilidad Lésbica, son ejemplos de cómo las lesbianas están empezando a tomar la iniciativa para crear espacios seguros y de apoyo. La activista Moreno ha destacado que, a pesar de las dificultades, estos esfuerzos son fundamentales para que se reconozcan las luchas y necesidades del colectivo.
Aunque el apoyo dentro de la comunidad LGTBI puede ser escaso, iniciativas como esta marcan un precedente importante. La visibilidad de las lesbianas en la sociedad no debe ser solo un acontecimiento simbólico, sino una realidad que se refleje en políticas y recursos específicos.
González, dueña de La Barbera, también ha utilizado su plataforma para visibilizar las luchas que enfrentan las mujeres lesbianas en el mundo laboral. A pesar de los obstáculos, ha encontrado formas de crear un espacio seguro y acogedor para su clientela, mostrando que es posible avanzar a pesar de las adversidades.
En resumen, aunque la visibilidad lésbica ha mejorado en ciertos aspectos, la realidad económica y social de muchas lesbianas en España continúa siendo precaria y desigual. La lucha por la igualdad y la visibilidad debe seguir siendo una prioridad, no solo en el ámbito cultural, sino también en el material. El camino hacia la equidad requiere un esfuerzo colectivo y una mayor conciencia sobre las distintas formas de discriminación que enfrentan las mujeres lesbianas en su vida diaria.


