El legado del Imperio Romano sigue siendo una fuente inagotable de fascinación para arqueólogos y entusiastas de la historia. Recientemente, un hallazgo fortuito en Soria ha vuelto a poner en el centro de atención las conexiones entre las distintas provincias del imperio y su cultura material. En este artículo, exploraremos el significado de la ‘copa de Berlanga’, un objeto que trasciende su función decorativa para ofrecer una ventana a la historia militar y social de la época.
La ‘copa de Berlanga’ no es solo un hallazgo arqueológico; es un símbolo que conecta épocas y lugares, revelando la historia de un objeto que viajó miles de kilómetros. Las investigaciones han desentrañado su procedencia, su uso y su importancia en la vida de un soldado del siglo II. Acompáñanos en este viaje a través del tiempo.
El hallazgo de la copa de Berlanga
Un equipo de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Museo Arqueológico Nacional ha publicado un estudio en la revista Britannia sobre una excepcional copa romana descubierta accidentalmente en Berlanga del Duero, en Soria. Esta pieza, que data del siglo II d.C., fue elaborada en Britania (actual Reino Unido) y es una de las cinco ‘copas del Muro de Adriano’ conocidas, destacando por ser la única que presenta inscripciones de los fuertes orientales. Los expertos creen que este objeto fue llevado a la península por un militar celtíbero tras su servicio en la lejana frontera del Imperio romano.
Entre las características más notables de la copa, se encuentra su estado de conservación, que alcanza entre el 80% y el 90%, lo que ha permitido su reconstrucción virtual. Se trata de un cuenco hemisférico de bronce con una rica decoración esmaltada en tonos rojo, verde, turquesa y azul, que incluye representaciones del Muro de Adriano adornadas con torretas.
Este hallazgo no solo es significativo por la copa en sí, sino también por el contexto en el que fue encontrado. Se ha descubierto un pequeño grupo de edificios que corresponden a una villa romana activa entre los siglos I y IV d.C., lo que sugiere una rica vida cotidiana en la zona. Este descubrimiento se realizó a través de técnicas modernas como prospección superficial, radar de penetración terrestre y análisis de fotografías aéreas históricas.
La historia detrás de la copa
La interpretación de la ‘copa de Berlanga’ como un souvenir del Muro de Adriano es respaldada por varios investigadores, quienes destacan su calidad artesanal y los materiales empleados. Según Jesús García Sánchez, del Instituto de Arqueología de Mérida, estos objetos eran probablemente fabricados por encargo para ser regalados o utilizados como condecoraciones para la élite militar que había cumplido servicio en el Muro.
La copa de Berlanga habría sido llevada desde Britania por su propietario, un antiguo soldado que regresaba a su hogar en Celtiberia, una región que abarcaba gran parte de la actual provincia de Soria. Este viaje pone de manifiesto el movimiento de personas y objetos en el contexto del ejército romano, donde era común que las tropas incluyeran soldados de territorios recién conquistados.
Las copas del Muro de Adriano: un vínculo cultural
El Muro de Adriano, que se extiende por 117 kilómetros y conecta las actuales ciudades de Carlisle y Newcastle, fue construido para proteger la provincia romana de Britannia de los ataques de los pictos. Esta monumental estructura no solo representaba una frontera física, sino también un cruce cultural donde se intercambiaban ideas, costumbres y objetos.
- Construcción: Realizada entre los años 122 y 128 d.C. por el emperador Adriano.
- Función: Servía como defensa contra incursiones de pueblos indígenas.
- Copas asociadas: Se conocen cinco copas del Muro, incluidas varias que han sido encontradas en Inglaterra y Francia.
La ‘copa de Berlanga’ es notable no solo por su estado de conservación, sino porque es la única que contiene inscripciones relacionadas con los campamentos militares de la zona oriental, como Cilurnum y Vindobala. Esta particularidad sugiere que la copa pudo haber sido utilizada por un soldado que sirvió en uno de estos campamentos, enfatizando un vínculo personal con la frontera y su historia.
Un objeto de prestigio: el análisis de la copa
El estudio detallado de la copa incluyó análisis de su composición, lo que permitió confirmar su autenticidad y origen. Mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X, se determinó que la copa fue fabricada con una aleación cuaternaria de bronce, zinc y plomo, proveniente de minas romanas en el norte de Britania, posiblemente en Gales o Durham.
Este análisis no solo ha reforzado la autenticidad de la pieza, sino que también ha permitido fecharla con bastante precisión entre los años 124 y 150 d.C., situándola en un período crucial en la historia militar y cultural del Imperio romano.
Un futuro para la ‘copa de Berlanga’
La ‘copa de Berlanga’ es un ejemplo excepcional de cómo un objeto puede contar historias de épocas pasadas. Actualmente, la copa está siendo sometida a trabajos de restauración y se espera que esté disponible para el público en el Museo Numantino de Soria, donde se podrá apreciar su importancia y belleza.
Este hallazgo no solo aporta a la comprensión de la historia local de Soria, sino que también enriquece el conocimiento sobre las dinámicas de interacción entre las diferentes provincias del imperio. La continuación de las investigaciones en la zona promete descubrir más sobre la vida cotidiana en la región y el impacto del Imperio romano en la península ibérica.
- La ‘copa de Berlanga’ será la única expuesta en España.
- El proyecto de investigación continuará hasta 2026.
- Se están desenterrando más estructuras romanas en la región.
La ‘copa de Berlanga’ no es solo un hallazgo arqueológico; es un testimonio de la interconexión entre culturas y la transmisión de recuerdos a través del tiempo. A medida que se realizan más investigaciones, será emocionante ver qué otros secretos de la historia pueden emerger de la tierra de Soria.


