La reciente concesión de un nuevo régimen de semilibertad al preso de ETA, Ángel María Tellería, ha desatado una ola de críticas por parte del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). La decisión es vista por esta organización como un indicativo de un proceso de «amnistía encubierta» que favorece a los terroristas, lo que pone de manifiesto las tensiones que aún persisten en la sociedad española en relación con el terrorismo y su legado.
La controversia en torno a la semilibertad de Ángel María Tellería
Covite ha expresado su rechazo a la concesión de semilibertad a Tellería, quien fue condenado por participar en el asesinato de la primera mujer policía víctima de ETA en 1981. Para esta organización, la decisión representa un «fraude» en la ejecución de las condenas a los presos de ETA, ya que se está acelerando un proceso que, a su juicio, socava el carácter excepcional de esta medida penitenciaria.
La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha subrayado que el uso del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario está desvirtuando tanto el principio de excepcionalidad como el requisito de arrepentimiento, lo que sugiere una política penitenciaria que busca facilitar la salida de prisión de los terroristas sin que se les exija una verdadera desvinculación de sus ideologías.
Ordóñez ha comentado que «se cumple formalmente la ley, pero se traiciona por completo su espíritu», lo que indica una falta de compromiso por parte de las instituciones con las víctimas del terrorismo. Este sentimiento de traición se acentúa al observar que, según Covite, se están excarcelando a prisioneros de ETA a un ritmo alarmante.
La figura de Ángel María Tellería y su relevancia en el debate
El caso de Tellería es emblemático por varias razones. No solo es un símbolo de una época oscura de la historia española, sino que también es utilizado por sectores de la izquierda abertzale que lo presentan como un «preso político». Esto dificulta cualquier argumento de arrepentimiento genuino, ya que la narrativa que se sostiene en su entorno impide que pueda expresar un verdadero remordimiento por sus acciones.
El hecho de que Tellería aparezca en listas de presos que son considerados como víctimas de una supuesta represión política crea una complejidad adicional en el debate sobre su semilibertad. Para Covite, esta situación es inaceptable y refleja una política que busca «vaciar las cárceles» sin exigir el reconocimiento del daño causado a las víctimas.
Como parte de su argumentación, Ordóñez ha señalado que esta política penitenciaria no solo facilita la salida de los prisioneros, sino que también ignora las necesidades de justicia y reparación que tienen las víctimas del terrorismo.
El uso del artículo 100.2 en el contexto penitenciario
El artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario permite a los reclusos acceder a regímenes de semilibertad bajo ciertas condiciones, pero su aplicación ha sido objeto de controversia. Covite sostiene que su uso se ha generalizado, lo que ha desvirtuado su función original. A continuación, se presentan algunos puntos clave sobre esta normativa:
- Se considera una medida excepcional, pero su uso se ha vuelto común para los presos de ETA.
- El requisito de arrepentimiento se ha convertido en una formalidad en lugar de una condición esencial.
- La falta de una desvinculación clara de la ideología terrorista plantea serias dudas sobre la eficacia de estas medidas.
El colectivo de víctimas argumenta que estas decisiones reflejan una tendencia hacia una política que prioriza la liberación de los prisioneros sobre las necesidades de justicia de las víctimas. Esto ha llevado a la percepción de que el sistema penitenciario está siendo manipulado para favorecer a los terroristas, lo que ha generado un profundo malestar en la sociedad.
Respuestas a las declaraciones del Gobierno Vasco
Recientemente, Inés Soria, asesora del Gobierno Vasco en política penitenciaria, afirmó que los presos de ETA «reconocen el daño causado». Esta afirmación ha sido categóricamente rechazada por Covite, que considera que tales declaraciones son una «intoxicación intolerable de la opinión pública».
Ordóñez ha argumentado que el reconocimiento del daño producido por los terroristas no es suficiente si no se acompaña de una verdadera reflexión sobre las injusticias cometidas. Para Covite, el reconocimiento debe ser profundo y no meramente superficial.
La reinserción y el papel de la justicia restaurativa
Covite también ha abordado el tema de la reinserción de los presos de ETA, afirmando que no se opone a la reinserción en sí, sino a que se utilice como un pretexto para excarcelaciones encubiertas. La organización sostiene que la verdadera reinserción debe implicar más que una simple declaración sobre el daño causado. Entre los requisitos que proponen, destacan:
- Reconocimiento público de la injusticia radical del terrorismo.
- Ruptura con el entramado político y social que apoyó a ETA.
- Contribución activa para desmontar la legitimación del terrorismo en la sociedad.
Para Covite, la participación en programas de justicia restaurativa no debe llevar consigo como «premio» la excarcelación, ya que esto desvirtúa el propósito de estos programas y socava el derecho de las víctimas a la justicia.
El verdadero arrepentimiento entre los exmiembros de ETA
A pesar de las críticas a las políticas de reinserción, Covite ha reconocido que existen exmiembros de ETA que han demostrado un verdadero arrepentimiento, como aquellos que están colaborando con la justicia en casos relacionados con crímenes del pasado. Este tipo de acciones se consideran signos de un arrepentimiento auténtico, que contrasta con las situaciones actuales de otros prisioneros.
Ordóñez ha subrayado que el verdadero arrepentimiento implica asumir las consecuencias de los actos cometidos, algo que muchos aún evitan. Este doble rasero pone de relieve el fraude que, según Covite, envuelve las actuales concesiones de semilibertad.
El debate en torno a la semilibertad de los presos de ETA sigue siendo un tema candente en España, donde las heridas del terrorismo aún no han sanado. La lucha por la justicia y el reconocimiento del dolor de las víctimas continúa siendo un eje central de la discusión, mientras que la política penitenciaria enfrenta serias críticas por su enfoque y aplicación. La historia de Tellería es solo un capítulo en un relato más amplio que invita a la reflexión sobre cómo se debe abordar el legado del terrorismo en la sociedad actual.


