La vida de Albina Pérez es un testimonio de resistencia y lucha en tiempos oscuros para España. Su legado no solo representa la valentía de una generación que se opuso al franquismo, sino que también es un recordatorio de la importancia de la memoria histórica en la lucha por la justicia y la libertad. Con su reciente fallecimiento, la historia de su vida cobra una nueva relevancia.
Desde su emblemática protesta universitaria hasta sus años en la cárcel, su trayectoria es un reflejo de la lucha constante por un mundo más justo. A continuación, exploraremos su vida y legado en profundidad.
Consecuencias del consejo de guerra y la experiencia carcelaria
Albina Pérez fue una de las catorce personas condenadas en el proceso 140.109, conocido por su enfoque represivo hacia cualquier forma de disidencia. Este consejo de guerra se llevó a cabo en un contexto de miedo y control, donde el régimen de Franco no dudaba en emplear tácticas brutales para silenciar a la oposición.
El tribunal militar, presidido por el teniente coronel Enrique Eymar, impuso penas severas. Albina fue condenada a dos años de prisión, de los cuales cumplió 14 meses en la cárcel de Ventas, un penal famoso por su dureza y condiciones inhumanas. Durante su tiempo en prisión, se encontraba acompañada de otros jóvenes que compartían su idealismo y determinación.
- Entre los encarcelados estaba el historiador Nicolás Sánchez-Albornoz, quien se convirtió en el único sobreviviente del grupo.
- Mercedes Vega, una estudiante de Química, fue clave en la creación de la pintura que se utilizó en la protesta.
- Las condiciones de vida en la cárcel eran extremas, lo que fortaleció aún más su resistencia.
La experiencia en la cárcel no solo marcó su vida, sino que también contribuyó a forjar su compromiso con la libertad intelectual y el activismo político. A pesar de los sufrimientos, Albina mantuvo su firmeza en sus ideales.
Una infancia y juventud marcadas por la represión política
La historia personal de Albina está intrínsecamente ligada a la represión política que sufrió su familia y su entorno. Nacida en León en 1925, su vida estuvo marcada por el impacto del golpe de Estado de 1936. Su padre, Esteban Pérez, fue arrestado y encarcelado en el campo de concentración de San Marcos, lo que cambió drásticamente la situación económica de su familia.
La pérdida del bar que habían regentado desde 1926, junto con otras propiedades, dejó a la familia en una situación precaria. Este entorno de represión y pérdida influyó en su visión del mundo y su deseo de luchar contra las injusticias. En su adolescencia, se trasladó a Madrid para continuar sus estudios, lo que marcó un punto de inflexión en su vida.
Retorno a la educación y desarrollo profesional
Tras salir de prisión en 1948, Albina Pérez logró continuar su educación en un contexto que no siempre garantizaba oportunidades para aquellos que habían sido represaliados por el régimen. Su regreso a las aulas simbolizó no solo su determinación personal, sino también un acto de resistencia colectiva contra la opresión.
Albina inició su carrera docente en un instituto femenino, donde comenzó a dejar su huella en la educación. En 1953, se unió a la biblioteca de la fábrica Antibióticos, un lugar donde convergían varios profesionales con un pasado republicano, creando un ambiente intelectual que favorecía el intercambio de ideas y la reflexión crítica. Su rol en la educación fue fundamental para la formación de nuevas generaciones en un país que aún lidiaba con las secuelas de la guerra civil.
Reconocimientos tardíos y la importancia de la memoria
Pese a su valentía y contribución a la lucha contra la dictadura, el reconocimiento a Albina Pérez llegó tarde en su vida. En 2023, recibió un homenaje institucional de la Universidad Complutense de Madrid, donde su legado fue celebrado como un símbolo de resistencia estudiantil. Un año después, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática organizó un acto en su honor en León, aunque desafortunadamente, no pudo asistir debido a problemas de salud.
- La pintada «¡Viva la Universidad Libre!» se convirtió en un símbolo de la lucha estudiantil contra el régimen franquista.
- El episodio de la protesta inspiró la película «Los años bárbaros», que retrata la fuga de Sánchez-Albornoz y Manuel Lamana.
- El legado de Albina y sus compañeros sigue vivo en la memoria colectiva de España.
Con su fallecimiento, se apaga una de las últimas voces directas de la resistencia universitaria al franquismo. Su historia es un recordatorio de la importancia de la memoria histórica y la necesidad de seguir luchando por un futuro donde la libertad y la justicia prevalezcan.
El velatorio de Albina se está llevando a cabo en la sala 1 del tanatorio de Serfunle, en Eras de Renueva, hasta el martes a las 12:00 horas, donde amigos y familiares se despiden de una figura icónica de la resistencia. La incineración se realizará en la intimidad familiar, marcando el final de una vida dedicada a la lucha por la libertad y la justicia en un país que aún sigue sanando las heridas de su pasado.


