La obra de Vilhelm Hammershøi, un pintor danés poco conocido en el ámbito español, está recibiendo el reconocimiento que merece gracias a una nueva exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza. A menudo llamado el pintor del silencio, Hammershøi encuentra su lugar en la historia del arte entre maestros como Vermeer y Hopper. Esta muestra, titulada «Hammershøi. El ojo que escucha», no solo resalta su talento, sino que también invita a los visitantes a experimentar la calma en medio de un mundo bullicioso.
Contexto y relevancia de Vilhelm Hammershøi en el arte
Vilhelm Hammershøi (1864-1916) es un artista que ha sido redescubierto en las últimas décadas, después de haber caído en el olvido tras su muerte. Conocido por sus enigmáticas representaciones de interiores vacíos y paisajes sutiles, su obra evoca una sensación de introspección y serenidad. A través de esta exposición, el Museo Thyssen-Bornemisza busca presentarlo no solo como un pintor, sino como un innovador del arte moderno.
La muestra, que estará disponible hasta el 31 de mayo, exhibe 90 obras, de las cuales 70 son del propio Hammershøi. Las restantes provienen de artistas contemporáneos y predecesores, como Rusiñol y Fantin-Latour, que ayudan a contextualizar su obra dentro de la historia del arte. Este enfoque multidimensional permite a los visitantes apreciar cómo Hammershøi se situó en el cruce de diferentes movimientos artísticos.
Un vistazo a la vida y obra de Hammershøi
A pesar de haber fallecido a los 51 años, Hammershøi dejó una huella notable con aproximadamente 400 obras en su haber. Disfrutó de un éxito moderado durante su vida, vendiendo sus piezas en Dinamarca, Inglaterra y Alemania. Sin embargo, el surgimiento de movimientos vanguardistas como el cubismo y el fauvismo eclipsó su trabajo, relegándolo a un injusto olvido.
- Hammershøi fue contemporáneo de figuras como Mondrian y Kandinski, pero su estilo más sutil fue eclipsado por las corrientes más agresivas de su tiempo.
- En 1916, el año de su muerte, el arte sufrió una transformación profunda, y las obras de Hammershøi fueron rápidamente desplazadas del canon artístico.
- Su revalorización comenzó en la década de 1980, cuando fue redescubierto como un artista de culto con un enfoque único y moderno.
La atmósfera única de Hammershøi
En la exposición, la comisaria Clara Marcellán señala que Hammershøi creó «atmosferas inquietantes» mediante una paleta limitada que incluye blancos, negros y tonos ocres. Su habilidad para jugar con la luz y la composición permite que los espectadores experimenten un «tiempo suspendido».
Este enfoque se ve reflejado en obras emblemáticas como:
- ‘Interior. Una vieja estufa’ (1888) – El primer cuadro sin figuras.
- ‘Rayos de sol’ – Captura la interacción de la luz con el espacio.
- ‘Motas de polvo bailando en los rayos de sol’ (1900) – Una representación poética del paso del tiempo.
- ‘Ida leyendo una carta’ (1899) – Un retrato íntimo de su esposa.
- ‘Interior con una joven vista de espaldas’ (1903-1904) – Un juego de perspectiva y soledad.
La figura de Ida Ilsted y su influencia en la obra de Hammershøi
Ida Ilsted, la esposa de Hammershøi, fue una de las principales modelos en su obra, retratada a menudo en momentos de reflexión y soledad. Su frágil salud mental y el profundo vínculo emocional que compartían se reflejan en la intensidad y emotividad de las pinturas.
Hammershøi también exploró el autorretrato en sus últimos años, y su obra «Desnudo femenino de pie» (1909-1910) muestra una transición hacia el estudio de la figura humana en formatos más grandes, combinando influencias de su tiempo con su estilo distintivo.
La creciente popularidad y cotización de Hammershøi
El renacer de Hammershøi ha llevado a un aumento significativo en la demanda de sus obras. Actualmente, sus piezas se encuentran en importantes museos internacionales como el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y el Art Institute de Chicago. La atención que ha recibido ha impulsado sus precios en el mercado de arte, donde sus obras que antes se tasaban en un millón de euros ahora alcanzan entre diez y quince millones.
Guillermo Solana, director artístico del museo, destaca que Hammershøi es «un enigma» y un «pintor realista de fascinante irrealidad». Su trabajo, que a menudo evoca una sensación de inquietud, ha capturado la atención de críticos y coleccionistas por igual.
La exposición en el Thyssen y su futuro
Esta es la primera gran muestra dedicada a Hammershøi en España, un país donde previamente no había obras suyas en colecciones públicas o privadas. En 2007, una pequeña exposición en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona había comenzado a explorar su legado, pero la actual muestra en el Thyssen representa un verdadero hito en su reconocimiento.
La mayoría de las piezas expuestas provienen de la Galería Nacional de Copenhague, y tras su clausura en Madrid, la exposición viajará a la Kunsthaus de Zúrich, que ha colaborado en su organización. Esto subraya la importancia de Hammershøi en el contexto del arte contemporáneo y su creciente notoriedad en el panorama internacional.


