La guerra en Ucrania ha desencadenado un fenómeno inesperado: la irrupción de la inteligencia artificial como una herramienta esencial en el campo de la desinformación. A medida que el conflicto se ha prolongado, las técnicas para manipular la información han evolucionado, volviéndose cada vez más sofisticadas y peligrosas. Este artículo explorará el impacto de la IA en la guerra de Ucrania, destacando cómo se utiliza para difundir falsedades y moldear la narrativa del conflicto.
La transformación de la desinformación en la era digital
Desde que comenzó la guerra en Ucrania, la desinformación ha sido una constante. Las redes sociales han facilitado la propagación de rumores y contenido falso, pero la llegada de la inteligencia artificial ha elevado este fenómeno a un nuevo nivel. Según expertos, la IA ha permitido la creación de campañas de desinformación más efectivas y automáticas.
Olga Petriv, abogada especializada en IA, destaca que el enfoque ha cambiado: “La desinformación ha pasado de ser un proceso manual a uno automatizado y a gran escala”. Esto significa que las operaciones de propaganda pueden generarse y distribuirse con una rapidez y eficacia sin precedentes.
Entre las técnicas más preocupantes se encuentra la manipulación de chatbots y sistemas de IA que, al ser alimentados con información falsa, pueden difundirla como si fuera verdad. Esta situación plantea desafíos significativos para la veracidad del contenido que consumimos a diario.
La técnica del LLM Grooming y sus efectos
Una de las estrategias más insidiosas es el llamado LLM Grooming, que se refiere a la manipulación de los Grandes Modelos de Lenguaje. Esta técnica consiste en inundar internet con desinformación para que los chatbots no solo la reconozcan, sino que también la integren en sus respuestas.
- Inundación de contenido: Se crean millones de artículos generados por IA que refuerzan narrativas prorrusas.
- Credibilidad artificial: Medios de comunicación y blogs convencionales enlazan a estos artículos, aumentando su visibilidad.
- Reproducción de mentiras: Los sistemas de IA terminan reproduciendo estas falsedades como si fueran hechos verificables.
Este ciclo vicioso no solo desdibuja la realidad, sino que también crea un clima de confusión y desconfianza en la información genuina.
La evolución de las imágenes generadas por IA
El avance en la generación de imágenes con inteligencia artificial es otro aspecto preocupante en la guerra de Ucrania. Las imágenes pueden parecer tan realistas que es difícil distinguirlas de las fotografías auténticas. Esto ha permitido a los desinformadores crear contenido visual que magnifica sus narrativas.
Un ejemplo notable fue un video viral que mostraba a un supuesto soldado ucraniano llorando. Este video resultó ser una creación de IA, utilizando el rostro de un creador de contenido ruso. Este tipo de manipulación visual es cada vez más común y presenta un reto considerable para quienes intentan discernir la verdad.
- Realismo extremo: Las imágenes generadas carecen de errores evidentes, lo que dificulta su identificación como falsedades.
- Contraste con el pasado: Las tecnologías generativas han evolucionado, haciendo que incluso los “deepfakes” más burdos sean cosa del pasado.
- Uso estratégico: La creación de imágenes se ha convertido en una herramienta para deslegitimar pruebas irrefutables.
El peligro de la «presunción de falsedad»
Una de las consecuencias más graves de esta proliferación de desinformación es la creación de una peligrosa «presunción de falsedad». Este fenómeno se refiere a la tendencia de los individuos a considerar que cualquier información puede ser potencialmente falsa, lo que debilita la confianza en los hechos reales.
Olga Petriv advierte que esta dinámica permite que incluso pruebas concretas de crímenes de guerra sean desestimadas al ser etiquetadas como “generadas por IA”. Este ciclo de negaciones cínicas no solo afecta a la percepción pública, sino que también puede tener implicaciones legales y políticas en el futuro.
Las redes de desinformación en el contexto global
El impacto de la inteligencia artificial en la guerra de Ucrania no se limita a las fronteras del país. Existen redes de desinformación que operan en múltiples idiomas, incluyendo alemán, español, francés, inglés, italiano y portugués. Esto sugiere una campaña organizada y coordinada a nivel internacional.
Un claro ejemplo es la red Pravda, que publica miles de artículos alineados con narrativas prorrusas en una docena de países. Estas publicaciones no solo alimentan la desinformación, sino que también se incrustan en la estructura de la información accesible a través de motores de búsqueda y plataformas de redes sociales.
Consecuencias para los combatientes extranjeros y la opinión pública
La desinformación ha tenido un impacto directo en los combatientes extranjeros que desean unirse a la causa ucraniana. Falsedades han circulado con el objetivo de disuadir a estos combatientes, especialmente a aquellos de Colombia, sobre el papel que desempeñan en el conflicto.
Este tipo de manipulación no solo busca desincentivar la participación, sino que también puede afectar las negociaciones de paz al crear una atmósfera de desconfianza y confusión.
En un contexto donde la información está constantemente en disputa, la necesidad de fuentes confiables y la habilidad para discernir la verdad se vuelven esenciales.
Herramientas para combatir la desinformación
Ante el auge de la desinformación impulsada por inteligencia artificial, es crucial contar con estrategias y herramientas que permitan a los ciudadanos y a los medios de comunicación verificar la veracidad de la información. Algunas de estas herramientas incluyen:
- Verificación de hechos: Plataformas que analizan y verifican la autenticidad de las afirmaciones.
- Software de detección de deepfakes: Herramientas que ayudan a identificar contenido manipulado.
- Educación mediática: Programas que enseñan a las personas a discernir entre información veraz y falsa.
La lucha contra la desinformación es un esfuerzo colectivo que requiere la colaboración de gobiernos, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos para salvaguardar la verdad en tiempos de conflicto.


