La Feria de Febrero de Valencia de Don Juan se perfila como uno de los eventos más destacados del calendario agrario de la región, y en su 105ª edición, promete superar las expectativas. Este año, la feria no solo se expande en términos de espacio, sino que también se enriquece con una variada oferta de actividades y expositores que la convierten en un punto de encuentro esencial para la comunidad agrícola y ganadera.
Una feria en crecimiento
Del 19 al 21 de febrero, los asistentes podrán disfrutar de una feria que se ha ampliado en 1.500 metros cuadrados, albergando más de 160 expositores. Con un horario que va desde las 10:00 hasta las 20:00 horas los días jueves y viernes, y un cierre a las 14:00 horas el sábado, se espera que más de 20.000 personas visiten el recinto ferial durante este evento.
La importancia de este evento radica no solo en su historia, sino también en su contribución al desarrollo económico local. El alcalde de Valencia de Don Juan, José Jiménez, ha enfatizado el impacto positivo que genera en la hostelería local, extendiéndose más allá del municipio para beneficiar a toda la comarca. Este crecimiento en asistencia y participación refleja la relevancia que ha adquirido la feria en el sector.
Historia y evolución de la feria
Fundada antes de la Guerra Civil, la Feria de Febrero comenzó como un encuentro primordial para ganaderos y agricultores. Con el paso de los años, ha visto varias mudanzas en su ubicación hasta establecerse en el recinto actual. Este proceso de cambio ha sido fundamental para adaptarse a las necesidades de los expositores y visitantes.
- 1930s: Fundación de la feria como evento ganadero.
- 1980s: Reubicación a un recinto más amplio.
- 2000s: Integración de nuevas actividades y expositores.
- 2020s: Expansión actual y modernización del evento.
La evolución de la Feria ha permitido también incorporar tecnología y nuevas formas de interacción, haciendo de cada edición un evento más dinámico y atractivo para los visitantes.
Ofertas y actividades en la feria
El concejal de Ferias, Ángel Pérez, ha destacado que el programa de esta edición está diseñado para resaltar el carácter profesional del evento. Entre las actividades programadas se incluyen:
- Charlas técnicas sobre el sector lácteo a cargo de ECOGAVE.
- Una presentación sobre apicultura por la apicultora local Jazmín.
- Degustaciones de productos locales como alubias de La Bañeza y cecina de chivo.
- Catas de vino de la Denominación de Origen León.
Además, en la Plaza Mayor habrá una exposición de tractores antiguos, y el recinto ferial contará con talleres infantiles y exhibiciones ganaderas que incluirán la raza asnal Zamorano-Leonesa y, como novedad, una muestra del Perro Mastín Español.
Impacto económico y social
La Feria de Febrero no solo actúa como vitrina para productos agroalimentarios, sino que también proporciona un importante impulso económico a la región. La afluencia de visitantes genera ingresos que benefician a diferentes sectores, especialmente la hostelería y el comercio local.
El alcalde ha subrayado que el evento es un motivo de celebración para los coyantinos, lo que refleja la identidad cultural y social de la comunidad. Se estima que el impacto económico de la feria podría ser significativo, no solo durante los días del evento, sino también a largo plazo.
Perspectivas de futuro
Con la vista puesta en el futuro, el Ayuntamiento está considerando la posibilidad de extender la feria hasta el domingo. Esta propuesta tiene como objetivo facilitar las compras y aumentar la participación de visitantes. El delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego, ha resaltado la importancia de mantener viva esta tradición profundamente arraigada en la comunidad.
El interés por la feria ha crecido a lo largo de los años, lo que ha llevado a un interés renovado en las actividades agrícolas y ganaderas, así como en la promoción de productos locales. Este enfoque contribuye a consolidar a la Feria de Febrero como un referente regional y nacional en el sector.
Conclusiones sobre la Feria de Febrero
La Feria de Febrero de Valencia de Don Juan se presenta como una oportunidad invaluable para fortalecer la conexión entre agricultores, ganaderos y la comunidad en general. Su evolución y crecimiento no solo reflejan las necesidades del sector, sino también la capacidad de adaptación a los tiempos modernos. Este evento es un claro ejemplo de cómo las tradiciones pueden coexistir con la innovación y el desarrollo económico.


