La reciente moratoria contable ha dejado a miles de pequeñas y medianas empresas (pymes) en una situación incierta, entre la esperanza de un respiro y el miedo a una posible disolución. Esta medida, aunque temporal, reabre el debate sobre la salud financiera de muchas empresas que aún arrastran las secuelas económicas de la pandemia. ¿Qué implicaciones tiene realmente esta moratoria? En este artículo, exploraremos en profundidad su impacto y las preocupaciones que surgen a su alrededor.
Contexto de la moratoria contable
El Gobierno español se vio obligado a actuar tras la derogación inesperada del Real Decreto-ley 16/2025 el pasado 27 de enero, que había prorrogado la moratoria contable. Para evitar un vacío normativo que afectara a las empresas, el 4 de febrero se publicó el Real Decreto-ley 2/2026, que reestablece la suspensión de la causa de disolución por pérdidas acumuladas durante la pandemia.
Esta nueva medida es esencial para las pymes que han enfrentado desequilibrios económicos por las consecuencias del COVID-19. Al no computar las pérdidas de los años 2020 y 2021, las empresas pueden evitar la obligación de disolverse o recapitalizarse en un contexto aún adverso.
Características y limitaciones de la moratoria
La moratoria tiene un carácter temporal y urgentemente necesario, pero no es definitiva. Debe ser convalidada por el Congreso en un plazo máximo de 30 días desde su entrada en vigor. Si no se obtiene el respaldo parlamentario, se abriría nuevamente un vacío legal que podría afectar a miles de sociedades, generando una nueva ola de incertidumbre.
Jorge Capéans, secretario técnico de los Economistas Contables, enfatiza que, a pesar de la vigencia del decreto, la falta de seguridad jurídica sigue siendo un gran obstáculo. Las empresas enfrentan el temor de que las reglas cambien en cualquier momento, lo que complica la planificación a largo plazo.
Flexibilidad en la reformulación de cuentas
Una de las principales novedades introducidas por el RD-ley 2/2026 es la posibilidad de reformular las cuentas anuales del ejercicio 2025. Esto puede hacerse durante un mes, hasta el 5 de marzo de 2026, lo que brinda una oportunidad valiosa para aquellas sociedades que ya habían aprobado sus cuentas antes de la entrada en vigor de la norma.
Esta reformulación permite ajustar la aplicación de los resultados al nuevo marco legal, siempre que la moratoria continúe tras la votación parlamentaria. La junta general correspondiente deberá convocarse en los tres meses siguientes a la reformulación.
Pérdidas excluidas de la moratoria
Es importante destacar que la protección de la moratoria se limita estrictamente a las pérdidas de los ejercicios 2020 y 2021. Las pérdidas generadas en años posteriores, como 2022, 2023, 2024, 2025 o 2026, sí se tendrán en cuenta. Esto implica que las empresas deben seguir atentas a su salud financiera. A continuación, se detallan las condiciones que deben considerar:
- Si, excluyendo las pérdidas pandémicas, el patrimonio neto cae por debajo de la mitad del capital social, los administradores deben convocar una junta en un plazo de dos meses para tomar medidas correctivas, como disolución, ampliación o reducción de capital.
- Si el Congreso rechaza el decreto, se activaría un “efecto rebote” masivo, lo que implica que miles de sociedades entrarían automáticamente en causa de disolución. Esto generaría un riesgo personal para los administradores y un caos administrativo por las posibles reformulaciones fallidas.
Implicaciones para la salud empresarial
La moratoria contable, aunque proporciona un alivio temporal, no resuelve los problemas estructurales que enfrentan muchas pymes. La urgencia de esta medida se justifica por la necesidad de preservar empresas viables que aún no han recuperado su equilibrio patrimonial tras la crisis sanitaria.
Los grupos parlamentarios ahora tienen la responsabilidad de decidir si respaldarán esta segunda oportunidad para las pymes o si dejarán caer la medida, lo que podría tener consecuencias devastadoras para miles de empresas y sus trabajadores.
Alternativas y estrategias para las pymes
Ante esta situación incierta, es vital que las pymes busquen alternativas y estrategias para mejorar su salud financiera. Algunas recomendaciones incluyen:
- Realizar un análisis exhaustivo de su situación financiera actual.
- Buscar asesoría profesional para entender las implicaciones de la moratoria y cómo aprovecharla al máximo.
- Implementar planes de reestructuración que permitan una gestión más eficiente de los recursos.
- Explorar nuevas oportunidades de negocio o diversificación de productos y servicios.
La importancia de la responsabilidad empresarial
Los administradores de las pymes deben estar conscientes de que la moratoria no elimina sus responsabilidades. Mantener un control riguroso sobre las finanzas y cumplir con las obligaciones legales es fundamental para evitar problemas futuros. La recuperación de la estabilidad financiera no solo depende de la normativa vigente, sino también de las decisiones estratégicas que se tomen en el presente.
A medida que el contexto económico sigue evolucionando, la adaptación y la proactividad serán esenciales para que las pymes no solo sobrevivan, sino que prosperen en un entorno post-pandemia.


