El panorama minero en España ha estado marcado por la controversia y el drama, especialmente tras el accidente en la mina de Cerredo. Recientemente, la comisión parlamentaria que investiga este incidente fue testigo de una intensa sesión con la comparecencia de Victorino Alonso, un notable empresario del sector. Su intervención, llena de acusaciones y críticas, ha dejado entrever un entramado de irregularidades y un contexto complejo que merece ser examinado detenidamente.
Alonso, quien actualmente se encuentra cumpliendo una condena en régimen de tercer grado en Madrid, no escatimó en palabras al referirse a la situación que rodea a la mina y a los actores involucrados. Su discurso no solo profundiza en la responsabilidad de los propietarios de la mina, sino que también critica la falta de acción de las administraciones públicas y el impacto de las políticas energéticas en el sector.
Críticas al propietario de la mina
Una parte significativa de la intervención de Alonso estuvo dirigida a descalificar al propietario de la mina de Cerredo. Acusó al empresario de incurrir en prácticas delictivas y de carecer de la experiencia necesaria para gestionar adecuadamente una explotación minera. En sus palabras, el propietario no solo se había visto involucrado en irregularidades, sino que también había dejado una deuda considerable. Según Alonso, “todo el mundo sabe que nos debe 100 millones de pesetas en carbón”.
En este contexto, Alonso no dudó en calificarlo de “ladrón” y “chamicero”, destacando la reputación negativa que, según él, el empresario ha cultivado. Afirmó que este impago afectó directamente a su grupo empresarial, llevando a la necesidad de despedir al gerente que había autorizado la operación. Este conflicto financiero no solo refleja tensiones personales, sino un sistema que parece haber permitido que tales situaciones se desarrollen sin control.
La omisión de la Administración
Durante su comparecencia, Alonso no escatimó en críticas hacia la Administración, afirmando que conocían la extracción ilegal de carbón pero decidieron no actuar. “La Administración sabía perfectamente que en esa mina se estaba extrayendo carbón, pero todos se hacían la vista gorda para no interrumpir la actividad”, sostuvo. Esta acusación pone de relieve un problema más amplio: la complicidad o la falta de control por parte de las autoridades en una industria que ha estado en el centro de numerosos escándalos.
Alonso describió el proyecto de investigación que respaldaba la actividad de Blue Solving como un mero “invento” destinado a encubrir las irregularidades. Tal afirmación sugiere una falta de transparencia que podría estar afectando no solo a los trabajadores de la mina, sino a la comunidad en general.
Responsabilidades en el ámbito laboral y técnico
Alonso también fue cuestionado sobre la responsabilidad del director facultativo de la explotación, José Antonio Fernández Casillas. Aunque admitió no conocerlo personalmente, sus comentarios fueron contundentes: “No va a poder dormir tranquilo nunca más, por la cantidad de muertos que tiene encima”. Esta declaración resalta la gravedad de la situación en la mina y la presión que recae sobre las personas en posiciones de responsabilidad.
El empresario criticó la falta de formación técnica del responsable de la explotación, afirmando que su experiencia se limitaba a la compraventa de carbón. “No tenía conocimiento alguno de minería”, sentenció, lo que plantea interrogantes sobre la idoneidad de quienes dirigen operaciones tan críticas para la seguridad de los trabajadores.
Impacto del cierre del sector minero
En una perspectiva más amplia, Alonso aprovechó la oportunidad para criticar las políticas energéticas de la Unión Europea y el cierre de la minería del carbón en España en 2018. Se refirió a esta decisión como una “absoluta aberración”, argumentando que ha tenido repercusiones devastadoras en el empleo y en el costo de la energía. “Se quedaron 100 o 200 mil personas sin trabajo”, afirmó, subrayando un aspecto humano que a menudo se pasa por alto en el debate sobre la sostenibilidad energética.
Alonso argumenta que mientras España renunció a su producción de carbón, países como China, India y Estados Unidos continúan generando altos niveles de emisiones. Esto plantea una pregunta crucial sobre la efectividad de las políticas ambientales y su impacto en la competitividad económica del país.
La inviabilidad de reabrir minas
En cuanto a la posibilidad de reabrir la mina de Cerredo y otras explotaciones similares, Alonso fue categórico: “Es imposible volver a activar las minas en España”. Indicó que las galerías están actualmente inundadas y que las infraestructuras se encuentran en un estado deplorable. Además, mencionó que la inversión necesaria para restaurar la operatividad de estas minas sería “muy fuerte”.
Un elemento clave en esta discusión es la falta de trabajadores formados en el sector. Alonso advirtió que, si se intentara formar nuevos mineros, el proceso podría tardar hasta 50 años, lo que pone de relieve un problema estructural en la industria minera del país.
Condiciones de seguridad y el accidente
Al hablar sobre el accidente, Alonso enfatizó que Blue Solving operaba sin las condiciones mínimas de seguridad. “Estaban a un kilómetro y medio de la calle con un travesal muy largo”, explicó, describiendo un entorno de trabajo que carecía de las medidas básicas para proteger a los trabajadores. “Respiraban con el poco aire que quedaba”, añadió, sugiriendo que el accidente era inevitable.
Además, mencionó que, si se aplicara la normativa de manera rigurosa, las ayudas europeas que recibió la empresa tendrían que ser devueltas. Esto plantea un escenario complicado para la continuidad de cualquier proyecto minero en la región y resalta la falta de responsabilidad en la gestión empresarial.
Reflexiones sobre la situación actual
La comparecencia de Victorino Alonso dejó al descubierto un entramado de irregularidades y un profundo descontrol institucional en el sector minero. Su exposición no solo deja en claro las tensiones personales entre los actores involucrados, sino también las implicaciones más amplias de una industria que se enfrenta a un futuro incierto. Alonso concluyó su intervención con una crítica amarga de lo que describió como “un lío muy gordo montado en el Principado”, lo que invita a una reflexión crítica sobre el papel de las administraciones y la necesidad de una revisión urgente de las políticas mineras en España.


