En el corazón de la comarca leonesa de Babia, un conflicto de larga data ha resurgido, desatando tensiones entre dos comunidades autónomas. La controversia se centra en el aprovechamiento de los pastos del Puerto de Pinos, donde las autoridades de San Emiliano han decidido actuar tras una sentencia judicial que establece la ilegalidad de la actividad ganadera del Ayuntamiento asturiano de Mieres. Este asunto no solo toca la fibra de la identidad local, sino que también plantea preguntas sobre la propiedad y el uso de los recursos naturales en la región.
Reacciones ante la sentencia judicial
El Ayuntamiento de San Emiliano, junto con las juntas vecinales de la zona, ha hecho un llamado a la legalidad y el cumplimiento de las sentencias judiciales. El representante legal de las pedanías, Carlos González-Antón, ha declarado que la actividad de Mieres en el Puerto de Pinos es tan ilegal como «plantar cocaína». Este tipo de declaraciones subraya la seriedad con la que los líderes locales ven la situación.
Recientemente, el Tribunal Supremo inadmitió el recurso de casación presentado por Mieres, confirmando la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias que declaró ilegal toda actividad ganadera del municipio asturiano en territorio leonés. La respuesta de las autoridades de Babia ha sido firme, señalando que cualquier acción posterior de Mieres en esta zona sería considerada una prevaricación.
El alcalde de San Emiliano, David Marcello, y otros líderes locales han enfatizado que esta decisión judicial representa un “punto de inflexión” tras años de litigios. A pesar de los intereses históricos de Mieres sobre los terrenos, las juntas vecinales sostienen que su uso debe ser regulado de acuerdo a las competencias correspondientes.
Las estrategias de Mieres y las respuestas de Babia
Se ha presentado un panorama tenso, donde Mieres ha insinuado que buscará cambiar la naturaleza jurídica de los terrenos, intentando clasificarlos como bien patrimonial. Esta maniobra, según los líderes de Babia, sería una táctica para eludir las sentencias y permitir un uso indebido de los pastos.
- La Junta de Castilla y León tiene el deber de intervenir.
- Los líderes de Babia advierten que cualquier intento de adjudicar los pastos a una asociación de ganaderos será impugnado.
- Se considera que la propiedad de los pastos por parte de Mieres es una amenaza continua para los ganaderos locales.
Ante esta situación, las autoridades locales han expresado su intención de acudir a un proceso contencioso-administrativo si se implementa esta “artimaña”. La claridad sobre el uso de los terrenos es crucial para asegurar que no se vulneren los derechos de las comunidades afectadas.
Un conflicto con raíces históricas
El conflicto sobre el Puerto de Pinos tiene antecedentes que se remontan a 1926, cuando Mieres adquirió los terrenos a la Fundación Sierra Pambley. A pesar de esto, las entidades locales de San Emiliano y otros pueblos han mantenido sus derechos sobre el uso de estos pastos, que abarcan unas 900 hectáreas de tierras fértiles.
Durante años, el uso de los pastos fue compartido entre las comunidades, pero la situación cambió cuando Mieres comenzó a aplicar su reglamento municipal, restringiendo el acceso a los ganaderos leoneses. Este cambio provocó un conflicto que escaló judicialmente desde 2006, con decisiones que han favorecido sistemáticamente a las pedanías de Babia.
El alcalde Marcello ha subrayado la necesidad de poner fin a un conflicto que ha persistido durante un siglo, enfatizando que es el momento adecuado para que la administración autonómica tome acción y para que se busquen soluciones definitivas.
La importancia de la intervención de las administraciones públicas
Las autoridades de Babia consideran que, tras la última sentencia, la responsabilidad recae sobre las administraciones públicas, incluidas la Diputación y la Junta de Castilla y León. Existe una expectativa de que estas instituciones actúen ante la posibilidad de una expropiación de los terrenos, lo que podría acabar con la “anomalía” del uso de los pastos por parte de Mieres.
Las advertencias de los líderes locales son claras: mientras Mieres mantenga el control sobre estos pastos, seguirá buscando formas de beneficiarse a expensas de los ganaderos leoneses. Esto plantea un dilema significativo sobre el uso de recursos en territorios que pertenecen a diferentes comunidades autónomas.
Un futuro incierto para el Puerto de Pinos
En este contexto, se anticipa que el conflicto continuará generando tensiones. Las acciones de Mieres para cambiar la naturaleza jurídica de los terrenos han sido paralizadas, pero aún persiste la amenaza de que intenten eludir la legalidad de otras formas. Las organizaciones locales han expresado su determinación de luchar por sus derechos y de asegurar que la ley se cumpla.
El camino hacia una resolución duradera parece estar lleno de obstáculos, pero la comunidad de Babia se muestra resuelta a defender su patrimonio y sus derechos frente a las acciones de Mieres. Se espera que en las próximas semanas se produzcan reuniones con la Junta de Castilla y León para discutir posibles soluciones a este conflicto que ha marcado la historia de la región.


